Hussein Chalayan, ese el nombre del diseñador que no ha usado la tecnología para algún aparato electrodoméstico o de entretenimiento, más bien, la ha adaptado a prendas de vestir, ¿Increíble no?
Originario de Nicosia y estudiante de Diseño en Inglaterra, Chalayan ha sido considerado un “diseñador con corazón de artista y mente de científico”, esto debido al concepto de la ropa animatrónica
Que ¿qué quiero decir con ropa animatrónica? Pues fácil, son prendas de vestir que se pliegan, despliegan, guardan, cambian de color, desaparecen totalmente y tienen movimiento propio con solo apretar un botón y aunque suene raro, no lo es e imposible menos.
Todas estas prendas tan interesantes y divertidas a la vez, han sido posibles gracias a que Chalayan integra algunos dispositivos electrónicos a los tejidos que ocupa, esto con la finalidad de sincronizar luz y sonido, además de dar movilidad a las prendas.
Este nuevo concepto no viene únicamente acompañado de ciencia, pues Chalayan tiene fuertes influencias arquitectónicas y filosóficas, además de ser un reflejo de su ideología y parte de su vida, pues al dejar que en cada pasarela las modelos queden desudas o muestren sus senos, pero al mismo tiempo cubran su rostro, es una alusión y en parte una forma de ironizar al islam y a su peculiar forma de cubrir el rostro de las mujeres con velos.
A pesar de tener 20 colecciones en su haber, Chalayan sigue buscando la simplicidad en sus modelos, mas no lo básico, a pesar de tener diseños minimalistas, siempre les da ese toque que los hace únicos, una muestra es esta falda-mesa, que es muy simple, pero eso no la hace ser un básico.
¿Increíble no? Pues ya vieron que el diseño de modas no solo es dibujar, además no por ser un diseñador tienes que estar peleado con otras disciplinas, pues he aquí el vivo ejemplo de un genio en el mundo de la moda que adapta más de una disciplina para lograr lo que acabas de ver.

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